viernes, 4 de febrero de 2011

Del marketing al amor

A los jóvenes amantes poco les importa lo comercial del Día de San Valentín. El 14 de febrero es la excusa perfecta para cenar en pareja.

“No pido amor ni fidelidad eternos, únicamente... la verdad, una franqueza ilimitada. El día que me digas ‘te amo menos’ será el último día de mi amor o el último de mi vida", si de historias de amor se trata, la pasión que develaba Napoleón por su esposa Josefina quedó plasmada en decenas de cartas y declaraciones públicas.

Lejos de vivir la alegría del amor, la última reina del Antiguo Egipto, Cleopatra, cae perdidamente enamorada del máximo general enemigo: Marco Antonio. Pero no tendrá un final feliz. El romano recibirá la falsa noticia de la muerte de su adorada faraona y se suicida. Al enterarse, la bella Cleopatra muere entregada al veneno de dos serpientes áspides.

Más cercano en el tiempo, la historia de Eduardo VIII –monarca inglés– y la estadounidense Wallis Simpson será de los recuerdos románticos de mayor trascendencia del siglo XX, que por amor el joven rey abdica al trono. Sin embargo, la máxima historia de pasión ocurrió sobre las tablas de un escenario: “Más miedo hallo en tus ojos que en veinte espadas de ellos”, le dice Romeo a Julieta en la obra máxima de William Shakespeare.

Por este motivo, el calendario no podría no tener un día dedicado especialmente a los enamorados. “Si bien su origen es netamente comercial –explica la sociologa Carola Chaparro–, la sociedad centró la festividad en un homenaje erótico-romántico en donde las parejas expresan su amor con regalos y salidas, concentrando en ese día la carga emotiva que enmarca en esta fecha, sobretodo, en las parejas jóvenes y solteras, que aún no tienen hijos”. En el santoral católico, el 14 de febrero es San Valentín: un monje mártir que en secreto unía en matrimonio a adolescentes enamorados. “En los últimos seis años, esta festividad se fue imponiendo de a poco con tanta fuerza como San Patricio o Halloween. Llegó a la Argentina de la mano de las campañas comerciales que estimulan el intercambio de obsequios y las salidas gastronómicas”, agrega la licencia Chaparro.

El 14 de febrero es un lunes distinto para los restaurantes de Buenos Aires. En Palermo Soho, uno de los centros gastronómicos de mayor crecimiento en la ciudad, se encuentra el restaurante afrodisíaco Te mataré Ramírez: “La idea del lugar es jugar con el erotismo desde lo artístico”, cuenta Carlos Di Cesare, gerente de Relaciones Públicas. Al cruzar la puerta, una mujer vestida con medio kimono da la bienvenida. La música de tipo Bossanova combinada con el Jazz dan comienzo a lo que será una velada cargada de seducción. En el salón predomina el color rojo, en las mesas se ven parejas enfrentadas que se miran fijamente a los ojos. Los platos no tienen nombres clásicos, sino que cada uno son declaraciones directas: “Tu boca baila besando y mi lengua se subleva”, jamás imaginaría que se trata de un agridulce solomillo de cerdo sobre una heterodoxa reducción de coca cola. Pero así son los nombres de sus platos, donde la sugestión quedó olvidada en la primera hoja. El show de erotismo y humor, está acorde a la propuesta de la noche.

En el mismo sentido del mito afrodisíaco, el chef Fabián Tafel –restaurante Moon, en Puerto Madero–, combina toda la sensualidad de la cocina de Medio Oriente con ingredientes y cocciones que apuntan al renacer de la pasión. Sus mesas frente al río, están rodeadas de espacios modernos y confortables. Para este día, Tafel propone Langostinos crocantes rebozados en panko con humus de ensalada árabe y Colita de cuadril rellena de jamón ibérico y parmesano. “La comida afrodisíaca está en la cabeza de los comenzales”, dice el chef y agrega: “Es cierto que hay productos que reviven las endorfinas de las personas, pero sólo con eso no es suficiente. Es necesario un ambiente pensado para despertar el romanticismo”.

De vuelta en el barrio de Palermo, Efímero festín es un pequeño restaurante donde se puede disfrutar de la mejor cocina de autor haciendo hincapié en la gastronomía fusión, donde resalta la creatividad y talento de su chef Carolina Lavecchia. Es una vieja casona con decoración romántica y la cocina a la vista de los comensales. El sitio preferido por la pareja de enamorados es un sillón arrinconado al pie de la escalera: íntimo y discreto, donde los besos son el maridaje ideal de sus platos coloridos y abundantes.

Moche, es el primer restaurante peruano en la argentina. Para su dueño y chef ejecutivo, Jonnhy Rodríguez, el local es “una pequeña embajada de su país”. Así lo siente y así lo hace sentir: Recorre mesa por mesa mientras ofrece los platos y bebidas típicas de su tierra relatando las tradiciones incaicas. “Es un coqueto lugar dentro de Palermo Hollywood”, sostiene a rajatabla. Para celebrar el amor preparó un menú de tres pasos que incluye champagne o vino a elección y show en vivo.

Para los que quieran continuar la noche post cena, Godoy es un resto-bar detalladamente pasional. Alejandro Goñi es el joven chef del restaurante. Con sus apenas 28 años sabe combinar los platos a la perfección con la ambientación y el gusto de los comensales. “La degustación, o pasos, es que prueben un poquito de cada comida sin quedarse con hambre. Dos entradas, dos platos principales y un postre”. Una idea que toma cada vez más fuerza en los restaurantes de cocina de autor. Para los que no fueron acompañados, una vez pasada la hora comer, la barra comienza a poblarse de jóvenes dispuestos a conocer su futuro amor. Aunque dentro de unos años contarle a su nietos que se conocieron el día de San Valentín suene un “poco cursi”, vale la pena intentarlo.

Los que quieran tener una noche larga y el horario de la cena no sea un inconveniente, el restaurante del teatro Maipo tiene sus puertas abiertas para ir después de cualquier espectáculo. Los dueños del lugar conocen a la perfección los horarios trasnochados en los que pueden terminar las obras y están dispuestos a preparar los mejores platos para los comensales que se sienta a comer luego del cine o teatro que ofrece la eterna calle Corrientes. El menú está acompañado de una gran variedad de vinos que satisfará al más exigente paladar.

Para los románticos que quieran cenar en la exclusividad máxima, el hotel Vitrum propone una noche de pasión ilimitada. La idea es alquilar una habitación y pedir piezas de sushi con algún espumante para comer en la cama, el resto de la velada dependerá de ellos.

Y si no hay pareja para esa noche especial, no importa: George Bernard Shaw solía decir que “no hay amor más sincero que el amor a la comida”.

DIRECCIONARIO:

  • Te mataré Ramírez. Gorriti 5054
  • Moon. Olga Cosentini 1545
  • Efímero festín. Uriarte 1411
  • Moche. Nicaragua 5901
  • Godoy Restaurant & Cocktail Bar. Paraguay 4905
  • Maipo Restaurante. Esmeralda 443
  • Vitrum. Gorriti 5641

OTRAS OPCIONES.

  • Astrid & Gastón. Menú peruano a la carta con maridaje a cargo de la Bodega Catena Zapata. Lafinur 3222
  • Sette Bacco. Dos menúes: Uomo y Donna. Incluye bebida libre, vino, champagne y café. Agüero 2157.
  • Morriña. Todos los pasos del menú en partida doble. Flautistas celtas recorrerán las mesas, entre rosas rojas y un brindis que invita la casa. Olleros 1879.
  • Il Fiume Ristorantino. Crema di formaggio fritto cannelloni, Rosa salmone e crema di cozze cibulet, Cuori di cioccolato bianco e mousse di caramello. Olga Cossettini 1651
  • Sabbia Liquor Bar. Menú especial de cuatro pasos con vino espumante. Ayacucho 1240

martes, 6 de julio de 2010

Coleccionistas de la perpetuidad


En el rincón de una vieja biblioteca de madera vive un libro antiguo. Con sus hojas amarillentas, sus tapas manchadas, algunas letras borroneadas y su preciso olor a pasado. Ese libro antiguo –como casi todo objeto– tiene un precio; la diferencia es que esta vez lo tasaron románticos, historiadores y coleccionistas, y la módica suma no desciende de los miles de dólares. Puede ser una obra de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, o tal vez más antigua: “Facundo”, de Domingo Faustino Sarmiento; “El Matadero”, de Esteban Echeverría, o el Martín Fierro, de José Hernández. Pero no es un libro cualquiera de los que pueden conseguirse en una mesa de una librería de la calle Corrientes por apenas diez pesos. Ese libro… ¡es una primera edición! La misma de la que estos grandes autores realizaron la presentación en persona, aquella que publicaron con temor a la crítica, pero con ansias de triunfar en el arte de la gramática. Aquel primer volumen desconocía que años más tarde se convertiría en un clásico de la literatura, y menos que su valor sería casi infinitamente superior a su precio de lanzamiento.

“Existen tres grupos generales de coleccionables y coleccionistas”, afirma Helena Padin Olinik, dueña de la Librería Helena de Buenos Aires. “Hay libros que son muy buscados porque sellaron un hito, aunque hayan pasado tan sólo cuarenta años de su publicación. Son volúmenes que marcaron un tiempo y dejaron una huella en la literatura. Las más buscadas son las primeras ediciones, que estén con las tapas originales y en el mejor estado posible. Por ejemplo, “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, o “Rayuela”, de Julio Cortázar. El primero fue muy leído y se desarmaba fácil porque es muy frágil; quedan pocos en buen estado. En cambio, el segundo fue comprado a escondidas, es un libro transgresor de una época y se prestaba mucho; hay muy pocas ediciones. Cuando aparecen ejemplares impecables se venden muy rápido.

“También están los libros que son solamente para coleccionar. Tiradas muy cortas (de 30 ejemplares), firmadas por su autor o por el grabador, si tiene ilustraciones, o que es solamente una edición preciosa. El coleccionista lo compra, lo guarda en su biblioteca y nunca más lo toca: es un libro-objeto, no es para leer.

“El tercer grupo general de coleccionistas es el que también es investigador, el cual busca el libro sólo por ‘lo que tiene adentro’. Muchos de estos son libros de viajeros que describieron cada día de su expedición a algún lugar del mundo”.

¿Por qué el elevado precio?
El valor comercial del libro se lo adjudicó los años. Una de las anécdotas que circulan en el gremio es que un día se acercó un hombre a la librería Fernández Blanco en busca de la “Historia de la ópera en Buenos Aires”, por Mariano Bosch. Gerardo Fernández Blanco, antiguo propietario de la librería, le entregó el libro. El cliente lo miró y protestó por el elevado precio. Gerardo le dijo que estaba de acuerdo, pero que no le estaba cobrando el libro, sino el tiempo que lo guardó para que ese día lo encontrara.

“La oferta y demanda de estos libros –explica Lucio Aquilanti, actual dueño de Fernández Blanco– es según la cantidad de compradores que hay y cuántos ejemplares quedan. Por ejemplo, hay miles de personas que buscan primeras ediciones de Borges, pero también hay miles de libros. En otro sentido, tal vez haya treinta o veinte compradores que buscan libros de Ricardo Molinari, pero es probable que haya un solo ejemplar de este poeta argentino.

“Del mismo modo, hay también muchos libros que son escasos, pero que no se coleccionan, sino que son para museos, bibliotecas o solamente para investigadores. Por ejemplo, no hay coleccionistas del Perito Moreno, pero sí tienen un valor para una universidad o para un estudiante”.

–¿Sólo buscan las primeras ediciones?

–No siempre. La primera edición sobre la vida de San Martín de Bartolomé Mitre son tres tomos, la segunda, cuatro. En ese caso puede valer más la segunda, porque la primera está incompleta. No siempre una primera edición es la más buscada, pero sí en el 99 por ciento de los casos.

Sin embargo, al conversar con estos libreros de alma, uno puede sospechar que al verdadero librero le duele lo que vende, y muchas veces lo hace sólo porque es su trabajo.

Alberto Casares, presidente de la Asociación de Libreros Anticuarios de la Argentina y dueño de la librería que lleva su nombre, cuenta que “siempre duele mucho vender un libro antiguo. Aunque también queda el consuelo de que el coleccionista que lo compró lo va a cuidar y lo va a querer como uno”.

–¿El coleccionista de libros también es lector?

–Hay quienes hablan con cierto desprecio del coleccionista, como alguien que compra libros para tener y no para leer. Pero con mis años de librero te puedo asegurar que la mayor parte de los coleccionistas son lectores: compran el antiguo para tener, y el nuevo para leer.

–¿Cuál es la función del coleccionista?

–Guardar. Y esa función de guardar es lo que le da al coleccionista la razón de ser. Él sabe que no se va a llevar el libro a ninguna parte, es un cuidador temporario de algo que pertenece a todos. Con su pasión está resguardando su preciado objeto para sus hijos, sus nietos y todos los que vengan después. Mientras está vivo y su fanatismo bibliográfico está pujante, va a poner mucho de su tiempo, su inteligencia, su esfuerzo y su dinero para cuidar cosas que pertenecen a la humanidad. Porque sabe que no son de él, aunque diga a sus amigos que tiene miles de libros. Todos los ejemplares que tenemos hoy en día son gracias a que alguien los coleccionó primero.

lunes, 11 de agosto de 2008

Existe otro campo a 20 minutos de Palermo: bondiopán, locro y “folk”.


En Mataderos, las familias se juntan a bailar chacareras y las parrillas caseras humean con morcillas, chorizos, vacío y bondiola. Por $ 20 se come con postre incluido y vino. En Palermo, impera el glamour y un poncho cuesta $ 390. En el Oeste: Chalchaleros a full y bigotes out.

Con el “objetivo de crear un espacio permanente para la producción y difusión de las raíces culturales” la Feria de Mataderos funciona desde 1986. Se destacan los bailes folclóricos en plena calle, las ventas de artesanías y los productos regionales.
La exposición Rural tiene más de 120 años. Su lema es “la fiesta del campo en la ciudad”. Su gente: estancieros, empresarios y gauchos chic con bigotes prolijos y camperas “Cardón”.

Parecido no es lo mismo.
En los parlantes de Mataderos suenan Los Chalchaleros, la multitud forma una ronda, se alzan los pañuelos y comienza el baile. “¡El que no baila, que aplauda!”, exclama el locutor: “¡Esta es la Fiesta de Mataderos!”. Choripán, locro, empanadas, tortas fritas. Un amplio menú para un público dispuesto a pasar un domingo diferente.
“Hay boinas, boinas y equipo de mate”, ofrece un vendedor ambulante al ritmo de “gorro, bandera y vincha” en la puerta de La Rural. Vaquitas, caballitos y chanchos de peluche son los juguetes elegidos por los niños. Pasando el molinete, el olor a “campo” invade al visitante. Los muñecos tomaron su forma y tamaño real. Encerrados en corrales de tres por tres, acostados sobre el piso del pabellón ocre, vacas de todas las razas y colores son el atractivo de un público exigente. Premios y kilos son elementos primordiales para evaluar la calidad de los rumiantes, cómo si se tratase de marcas y modas a la hora de comprar un sweater en un shopping.
Autos importados con promotoras que poco entienden de motores posan junto a ellos. Sombreros rurales y pantalones ajustados pareciera ser el atuendo adecuado para las chicas. Grandes tractores y todo tipo de maquinaria pesada para el campo dan un abanico de colores que brillan bajo el sol de Palermo.

Hambre.
El locro, las empanadas y cuanta carne pueda encerrarse entre dos panes, desde morcipán hasta vaciopán, son algunos de los sándwiches que ofrece Mataderos. Los precios no superan los diez pesos y todo acompañado por un vaso de gaseosa o vino, de damajuana, claro está. En Palermo, el choripán tiene un costo de $ 6,50 y la bebida es aparte: $ 5 la latita y el vino, en botellita individual, $ 9.
Los estancieros de Palermo almuerzan en Terraza del Central, un lujoso restaurante dentro del predio donde los precios rondan los $ 50 por persona, sin vino. Lejos del lujo, los puesteros de Mataderos preparan el fuego en la calle y sobre una parrilla desarmable arrojan el pechito, los riñones y el asado de tira. “Somos como veinte que venimos hace más de siete años todos los domingos, cada tanto nos hacemos un buen asado”, cuenta Julio César. “Si hemos hecho ‘asado de nada’ en las épocas de vacas flacas”, le grita uno de los puesteros a “Pancho” el asador. Para tomar, “arrancamos con una cerveza y después con la carne sí nos tomamos un buen tinto”, dice Armando, mientras saca las empanadas de la sartén y le da el vuelto a una señora: “Aquí tiene doña, estas son las verdaderas salteñas, no se deje engañar, yo sé lo que le digo”. Todos sonríen y esperan ansiosos que se cocine la carne.

Espectáculos.
Mataderos ofrece un espectáculo pintoresco de carreras de sortijas: simples corridas a caballo donde el objetivo es obtener un anillo que cuelga de la meta. En Palermo, en cambio, se practica polo y el deporte nacional: el pato. La gente adquiere yeguas por 90 mil pesos.
En Mataderos, poco importa la Mesa de Enlace y las canas de Luciano Miguens. Con un bondiopán y un vasito de vino la gente sonríe feliz.

jueves, 10 de abril de 2008

Por otro paso en la Davis

Con el equipo confirmado la Argentina enfrenta a Suecia por los cuartos de final de la Copa Davis. David Nalbandian y José Acasuso serán los singlistas y Nalbandian y Guillermo Cañas formarán la dupla para el dobles.

David Nalbandian (séptimo en el Ranking ATP) abre la serie frente a Thomas Johansson (62°) y José Acasuso (40°) enfrenta a Robin Soderling (39°). El dobles se disputa entre Nalbandian y Cañas (24°) y Bjorkman (60°) y Lindstedt (36° en dobles).

El capitán del equipo argentino, Luli Mancini, confirmó este jueves, “por una sensación”, la presencia de José Acasuso para el segundo single: “Fue una decisión difícil, son jugadores que están jugando bien. Quizás uno termina tomando decisiones por sensaciones, más allá de lo tenístico, y a Chucho lo veo muy bien”, explicó Mancini.


En referencia a la dupla en los doble dijo que “David [Nalbandian] y Willy [Cañas] ya han jugado juntos en el circuito. Además, pensando en los tres días de competición, es mejor utilizar un jugador distinto el sábado y así tener un jugador descansado para el domingo. Ellos vienen jugando juntos desde el año pasado. Disputaron varios torneos importantes y se sienten bien juntos. Tienen experiencia y presencia dentro de la cancha”.

El año pasado la Argentina quedó eliminada por los suecos en la misma instancia por 4-1 jugando de visitante. “El resultado de allá –dijo Mancini– fue muy raro, prácticamente con dos jugadores lesionados. Quizá eso fue un factor determinante en ese momento”.

En el historial de la Davis contra Suecia, los europeos ganaron dos veces y la Argentina una, siempre el equipo local fue quien obtuvo la victoria y esto es una gran ventaja en este tipo de torneo. Aunque Mancini afirmó que “hay que ir paso a paso. Ellos vienen jugando bien y quieren dar la sorpresa; hay que tener cuidado”.





Por su parte el mejor jugador argentino, David Nalbandian, tiene un record de veintidós triunfos y seis derrotas en la Davis, pero en su historial personal contra Johansson perdió dos veces y ganó una. Sin embargo para esta fecha dijo que el equipo entrenó “muy bien toda la semana y no va a tener problemas para jugar”.

La Argentina es considerada la máxima favorita en obtener la Ensaladera de Plata, aunque nunca haya ganado la Copa Davis, gran deuda pendiente que tiene el país.



jueves, 26 de julio de 2007

Un mismo arrabal

El Tango,
en tiempo y forma.

El Tango es casi sinónimo de la cuidad de Buenos Aires. Sus letras inmortalizaron esquinas, barrios y calles. “¡Cómo habrá cambiado tu calle Corrientes! / ¡Suipacha, Esmeralda, tu mismo arrabal!” cantaría Carlos Gardel Anclao en París. El Zorzal Criollo es un de los máximos referentes del Tango. Si bien su lugar de nacimiento sigue en duda entre Toulouse (Francia) y Tacuarembó (Uruguay), creció en Buenos Aires y se nacionalizó argentino en 1923. Fue cantante y actuó en más de once películas. Su inconfundible voz recorrió el mundo y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en septiembre de 2003. Hoy el barrio porteño del Abasto, donde él vivía, le rinde homenaje entre graffitis, estatuas, pinturas, imitadores y tangueros.

Sus letras son poemas propios en sí mismo. Historias de amor con engaños y desencuentros, el tiempo, los guapos y compadritos, arrabales y calles… todo en Buenos Aires tiene tango…

Mi Buenos Aires Querido
Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera

Mi Buenos Aires querido
cuando yo te vuelva a ver,
no habrá más pena ni olvido.

El farolito de la calle en que nací
fue el centinela de mis promesas de amor,
bajo su quieta lucecita yo la vi
a mi pebeta, luminosa como un sol.
Hoy que la suerte quiere que te vuelva a ver,
ciudad porteña de mi único querer,
y oigo la queja
de un bandoneón,
dentro del pecho pide rienda el corazón.


A ritmo de dos por cuatro, acompañado por piano, violín, contrabajo y, el infaltable, bandoneón, un hombre y una mujer bailan al compás de la música con movimientos sensuales y complejos. Enrique Santos Discépolo, considerado el poeta del Tango, lo definiría como un “pensamiento triste que se baila”. Otros compositores importantes fueron Alfredo Le Pera, José María Contursi, Enrique Cadícamo, Homero Expósito, Cátulo Castillo, Homero Manzi y Horacio Ferrer.

Entre sus músicos, sin duda, Anibal Troilo fue el bandoneonísta más grande del Tango. Se nutrió de las orquestas más importantes –tocó con Osvaldo Pugliese, Julio de Caro y Juan D'Arienzo– hasta que un 1937 formó la propia. Hoy, Pichuco, tiene su esquina homenaje en las calles Parana y Paraguay de la ciudad de Buenos Aires.

María
Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo

Acaso te llamaras solamente María.
No sé si eras el eco de una vieja canción,
pero hace mucho, mucho, fuiste hondamente mía
sobre un paisaje triste, desmayado de amor...

El Otoño te trajo, mojando de agonía,
tu sombrerito pobre y el tapado marrón...
Eras como la calle de la Melancolía,
que llovía...llovía sobre mi corazón.

¡María!
En las sombras de mi pieza
es tu paso el que regresa...

¡María!
Y es tu voz, pequeña y triste,
la del día en que dijiste:
“Ya no hay nada entre los dos…”

Desde la segunda mitad del siglo pasado, el Tango fue cambiando junto con su público. Con Ástor Piazzolla empezaría esta nueva etapa, quien fue muy criticado por sus pares de la vieja guardia. Hoy en día, Piazzolla es considerado uno de los referentes máximos del Tango y a quien se le debe la vigencia que aun tiene, gracias a que su “música contemporánea de Buenos Aires” –como le respondió a quienes dijeron que lo que él hacía no era tango– supo entender la evolución que necesitaba.

Ya en este nuevo siglo, Tanghetto y Bajo Fondo Tango Club continúan con esa visión del Tango que impulsó Piazzolla, pero con la incorporación de elementos electrónicos que mezcla el tango con la música dance. El reconocido Gustavo Santaolalla, dos veces premiado por el Oscar a la mejor música para una película, es uno de los tantos integrantes de Bajo Fondo que une a uruguayos y argentinos. Esta nueva versión del Tango genera encuentros y desencuentros entre críticos y el público más reacio al cambio. Tal vez serán futuros Piazzollas o son solamente modas modernas, una respuesta que sólo el tiempo podrá darnos.

domingo, 22 de julio de 2007

Argentina en prosa

“Al fin me he decidido a que mi pobre Martín Fierro salga a conocer el mundo, y allá va acogido al amparo de su nombre”. Así comienza la breve carta de José Hernández a su editor en la cual casi le pide permiso para publicar su libro. Esa descripción del gaucho entre mates, guitarras, metáforas y facones hizo que ese libro sea una pieza indiscutida, no sólo de la literatura argentina, sino que también de la historia del país.

A principio del siglo XX, la literatura argentina empezaba a mostrarse en el mundo lírico. Gauchos, criollos e inmigrantes eran personajes importantes entre las obras nacionales de un país que empezaba a tomar una identidad que se plasmaba en los libros. Los poemas de Alfonsina Storni y las novelas políticas de Sarmiento ya ocupaban un lugar importante en el mundo.

Ya con casi las dos primeras décadas completas, aparece en escena uno de los escritores más discutido por su forma de pensar, pero más respetado por su forma de escribir: Jorge Luís Borges. Los libros “Inquisiciones” (1925), “El tamaño de mi esperanza” (1926) y “El idioma de los argentinos” (1928) ya estaban en las librerías del país y empezaban a recorrer América y Europa.

Una tarde cualquiera de mil novecientos cuarenta y pico, Jorge Luís Borges era secretario de redacción de una revista literaria casi secreta cuando vio llegar un muchacho alto que le traía un cuento escrito a mano. El “viejo”, no tan viejo en ese entonces, le dijo que vuelva en diez días que le daría una respuesta. A la semana este muchacho se presentó a buscar su manuscrito, pero no pudo llevárselo porque había sido entregado a la imprenta. Al poco tiempo vio su cuento “Casa Tomada” con dibujos de Norah Borges y su firma en aquella revista. Así fue que con el apoyo de Borges, Julio Cortazar empezó su carrera de escritor.

Argentina vibraba al mundo con un Borges cada vez más maduro; Adolfo Bioy Casares inventaba un Morel extraordinario (1940); Silvina Ocampo enamoraba jardines de sonetos (1946); Manuel Mujica Láinez mostraba al mundo una Misteriosa Buenos Aires (1950); Julio Cortázar inmortalizó a los bestiarios (1951) y años después rompe esquemas con una Rayuela (1961); Sábato deslumbraba a Héroes y tumbas (1961) y el país explota de un auge cultural.

En los años de la dictadura empezó la quema y prohibición de libros y autores nacionales. Osvaldo Bayer y su Patagonia Rebelde (1972), Tomás Eloy Martínez y La pasión según Trelew (1973), Héctor Tizón y Sota de bastos, caballo de espadas (1975) y Juan Gelman y cada uno de sus poemas fueron exiliados: ellos… y sus letras. Ya con años de democracia, la literatura argentina empezó a recoger las páginas de nuevos y viejos autores que no quieren ni volverán a callar.

Los tíos de Adolfo Bioy Casares eran dueños de una lechería muy importante y le ofrecieron pagarle bastante dinero para que haga un folleto sobre las virtudes de la leche condensada y el yogurt. El escritor sabía que su amigo Borges estaba pasando por momentos económicos duros y decidió hacer el trabajo con él. “Aburridos por el tema, –decía Bioy– pensábamos qué bueno sería escribir, un día, cuentos”. Y así, años más tarde, desde un folleto de yogurt nacieron Seis problemas para don Isidro Parodi (1942), Dos fantasías memorables (1946), Un modelo para la muerte (1946), Libro del Cielo y del Infierno (1960), Crónicas de Bustos Domecq (1967) y Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977), todos libros de cuentos escritos juntos por Borges y Bioy Casares.

sábado, 9 de junio de 2007

GASTÓN PAULS: El Ser Humano

Es de la nueva generación de actores argentinos. Fue conductor de Ser Urbano, uno de los programas más polémicos de los últimos años, con el cual recibió grandes críticas y halagos. Hace más de un año que tiene productora propia y tiene varios proyectos para este 2007.

¿Cuáles son los nuevos proyectos como productor?
Son varios. Una película sobre Carlos Tevez, un programa para Fox Sport, dos documentales para Telefe y dos más para el canal Encuentro: uno sobre prevenciones de la drogadicción y otro sobre Abuelas y Nietos.

Y un documental sobre el Padre Mujica.
Lo de Mujica es… no sé que es. Empezó hace cuatro años metiéndome con Ser Urbano en las villas y me decían que yo tenía que hacer algo con Mujica.
La idea es la historia de un actor, que voy a ser yo, que busca información del Padre Mujica para hacer una película. Pero ahora no sé si va a ser una ficción, si es un documental… la verdad no sé. Ya grabé varias cosas con la familia y la gente de la villa. Me va guiando la historia y Carlos desde algún lugar. Era una persona increíble y de hecho terminó como terminó por jugarse hasta el fondo por lo que creía. Un tipo que hacía lo que pensaba.

¿Y cómo te sentís vos con todo esto?
Es complicado, cuando uno está en seis proyectos a la vez tiene que dividir la energía y no es fácil. Antes era actor y solamente eso, me daban un guión, lo actuaba y nada más. No tenía ni idea cuando tiempo le había llevado al guionista pensarlo, escribirlo, corregirlo, hablar con un productor, todo ese proceso previo lo desconocía. Ahora yo tengo que preparar lo que algún día va a actuar otro, armarlo desde el comienzo. El actor llega al set cuando está todo armado.

¿Te gusta esto nuevo?
Me gusta muchísimo. Estoy entendiendo también ese trabajo previo, pero me cuesta un montón. Hay veces que me pierdo y digo para que me metí, si yo era actor y me daban el trabajo servido. Pero a la vez son todos proyectos que me gustan y digo está bien lo que estamos haciendo.

Se te nota contento

Siempre tuve ganas de tener mi productora, pero creo que no lo hacía por una cuestión de madurez. Soy bastante desastre con los números, me cuesta entender todo el mecanismo comercial de una empresa y en eso está más mi socio que fue la razón por la cual me animé. Pero sentía que quería que desarrollar mis propios proyectos, un actor es aquel que recibe el guión pero también es de quien depende que esos guiones lleguen y muchas veces ninguno dicen lo que uno quisiera decir. Hay cosas que sólo puedo decir desarrollándolo yo, produciéndolo yo. Es más que el hecho comercial o empresario, es expresivo: la productora está expresando algo mío.

Hubo un gran cambio en tu vida.
No hay cambios en mi vida, a lo mejor sí visto de afuera. Pero es parte de un proceso de evolución, es un nuevo paso. Cuando hacía Montaña Rusa tenía 21 años, hoy a los 35 no volvería a hacerlo y no porque lo juzgue de una manera u otra, pero no lo haría porque ya lo pasé, me aburriría hacerlo de vuelta. Cuando tenía 30 me ofrecieron hacer un programa periodístico (Ser Urbano) y pensaba para qué me voy a meter en eso, yo soy actor me va bien, acá me iban a destrozar las críticas, la gente, y a la vez sentía que era un desafío. Es jugar con uno mismo no quiero sentirme cómodo todo el tiempo, quiero cambiar y buscar cosas nuevas, seguir avanzando. Como actor al principio me costaba pero después me empecé a sentir cómodo, después lo mismo como conductor y como productor me empieza a pasar lo mismo. Odio los rótulos, soy actor, pero también conductor, y si mañana se me ocurre empezar a pintar también seré pintor.

¿Para saber quién sos?
Sí, creo que sí. En realidad creo que uno sabe de entrada quien es y después te hacés el boludo y el resto de tu vida te ponés a buscar de nuevo para recordar quien sos. En circunstancias muy fuertes uno se encuentra. Con Ser Urbano me pasó todo el tiempo: hablando con gente de la villa, en la cárcel, en lo peor del hambre me encontré. Pero al mismo tiempo también me fui perdiendo en muchos lugares, como dice Fito Páez uno va “buscando y perdiendo certezas”. En estos años encontré cosas que me hicieron sentir muy bien y al mismo tiempo oscuridades que por momentos asustan, con tus propios fantasmas y demonios. Me encontré con varios.

¿Cómo cuales?
Tiene que ver con estados, es muy difícil definirlo. En un momento me criticaban porque lloraba en ciertos programas de “Humanos en el Camino”, y en realidad, lloraba porque era inevitable, un pibe te dice con la mirada “tengo hambre” y se está muriendo de hambre. Después de ver eso llegaba a casa y no quería salir ni ver a nadie, de esos fantasmas hablo. La soledad, el desamparo, la incertidumbre de pensar Qué estoy haciendo acá, Quién soy, Para quién juego. Por momentos estaba muy perdido.

¿Te encontraste?
Haciendo el tercer programa de Ser Urbano en isla Maciel, la Villa Tranquila, un día de mucho calor jugábamos al fútbol con los chicos en el barro hasta que me pasó a buscar la combi del canal. Cuando entro, estaba el aire acondicionado prendido y miraba como los chicos seguían jugando en el barro con el mismo calor y yo me iba. Entonces pensé que estoy haciendo, grabé diez horas con ellos pero ahora me subo a mi combi con aire acondicionado, el programa va a salir por Telefe, donde hay tandas publicitarias, auspiciantes… es un negocio, no quiero seguir jugando, no quiero ser parte de esto.

¿Hoy sos parte de ese negocio?
Si vivís en este mundo, sos parte de un negocio. La parte que gana, la que pierde, somos todos parte de un negocio. Entonces tenemos dos posibilidades: nos vamos a vivir a la montaña o desde el lugar que uno tiene intenta generar algo positivo de cambio. Es empezar a decir yo sigo laburando, pero intento generar algo más. Con Humanos en el Camino se profundizó eso. Armamos el proyecto “El puente” para que no sea sólo un programa que sale los martes por Telefe, sino que seguimos conectados con todos los que fuimos a ver, y eso no sale por televisión. Creo que esa es la única manera de formar parte de todo ese negocio. Pero le agrego algo, no me quedé con lo más fácil.

¿Cómo funciona “El puente”?
Tengo un ejemplo muy concreto: un día en un programa una persona dijo que necesitaba un respirador y mandó un mail. A las dos semanas otra persona, sin saber que alguien necesitaba eso, mandó un mail diciendo que tenía un aparato en la casa que él no necesitaba. Y me dije: una persona lo necesita y otra lo está ofreciendo. Vivían en el mismo edificio y no saben que la otra persona existe. Nosotros somos el nexo… a vos te falta, él tiene.

¿Sos una persona creyente?
No creo en ninguna religión. Creo que eso es una gran oportunidad del hombre para hacer negocios. No comparto la Iglesia, sí leo a Jesús en la Biblia y creo en la pureza de un tipo. Soy creyente de pequeñas sensaciones y de la naturaleza, prefiero alejarme de todo negocio que tenga que ver con la fe. Me parece que Jesús derribaría varias Iglesias, no era de eso de lo que hablaba: la iglesia de lo que se alejó es del alma y de eso hablaba Jesús.

¿Sos una persona creyente?
Sí.

¿Por qué es un buen negocio la pobreza en la TV?
La gente necesita llorar una hora por día viendo a un nene que se muere de hambre porque siente que se está redimiendo y siendo bueno una hora por semana. Pero en realidad eso es el comienzo, debería ser el punto de partida para que realmente te movilices. Pero son modas, si el año que viene se pone de moda hacer programas de gente rica y mostrar sus yates, se hará eso.

¿Y serías parte de ese negocio?
No. Hay ciertas cosas que sé que no haría. No sé que es lo que haría, pero se lo que no. Eso me deja muy tranquilo. Hay ciertas cosas que ya viví y no las necesito.

¿Por ejemplo?
No me interesa salir en la tapa de una revista mostrando los músculos que no tengo. No necesito salir en televisión con un auto que no tengo. Cuando hacía el segundo año de Ser Urbano, la gente de la producción me dijo que me iban a conseguir un auto nuevo y les dije que no, sigo con mi Clio que está destrozado pero es mí auto. No voy a entrar a una villa o a una cárcel con mi auto de canje. Si soy yo, no estoy actuando. Podría haber hecho mucho más negocio del que hice, tengo una productora y hay que sostenerla, pero no entraría a una villa con un cigarrillo de tal marca o les haría usar ciertas camisetas.

¿Por qué creaste una fundación?
Me gustaba mucho hacer Ser Urbano pero no dejaba nunca de saber que eso era televisión, aunque podría haberlo hecho gratis. Muchas veces me dije que tenía que hacer algo por afuera. Empecé a pensar que yo no sé muchas cosas y que sólo soy actor pero sobreviví con eso. Yo lo que quería es darle a los chicos que nunca tuvieron la oportunidad de expresarse un instrumento para poder hacerlo, tanto en música, teatro, escritura, artes plásticas, lo que fuera.

¿Das clases?
No, pero por una cuestión de tiempo. Muchos de estos chicos fueron abandonados, no sólo por sus padres, y yo no quería dar clases un día y no poder ir cuatro después, sino yo también estaría abandonándolos. Pero yo la dirijo. Es lo que más orgullo me da, es hacer algo lejos del negocio. Si no hay un negocio mucha gente no te quiere apoyar.

¿Te pasó?
Una vez fui a una empresa a pedir una mano para la fundación y me dicen que sí que no había ningún problema, pero que también podríamos hacer unas fotos conmigo y los pibes… No, les dije, ningún pibe se va a sacar una foto, si querían darme la guita está bien, que yo les iba a dar todas las facturas de lo que se pagó con eso, pero que no me pidieran algo a cambio con los chicos.

¿Por qué hacés esto?
Había un pibe, que ahora tiene 12 años, con un estado bastante delicado causado por pasta base de cocaína: el paco. A los cuatro meses de recuperarse empezó a laburar con nosotros. En la fundación, cada año hacemos dos muestras donde los chicos exponen las cosas que hiceron. Este pibe se subió al escenario, mostró su obra, cantó, bailó y era increíble verlo. Terminó de actuar y había quinientas personas aplaudiendo. Cuando sale todo el grupo él agarró el micrófono, se hizo un silencio en la sala y dice: “hoy es el día más feliz de mi vida”. (Se conmueve) Por eso lo hago. Ese segundo de ese pibe, vale todo lo que hacemos.

¿Quiénes son tus ejemplos?
Jesús es un tipo al que admiro desde su coherencia y sus huevos de bancarse la soledad y el dolor. Carlos Mujica es otro, es un Jesús del siglo XX. Sabía a donde estaba yendo y no le importó. Semanas antes de que lo mataran dice que “si Dios le concede el privilegio de morir por sus hermanos él lo iba a hacer”, y sabiendo lo que venía, se lo bancó por una pasión, por una convicción. Eso es un ejemplo.

Todo lo contás desde Ser Urbano en adelante, ¿Ese fue el quiebre en tu vida?
Sí. Cuando ves un chico con hambre en TV o en la revistas es una cosa, pero cuando ves directamente a los ojos al hambre…